Un profundo silencio arropaba la mañana de ayer a la Ciudad Colonial. Justo en el parque Duarte, entre las calles Hostos y Padre Billini, un hervidero desordenado de personas tomó la madrugada del domingo la ciudad para celebrar supuestamente Halloween, convirtiendo el escenario en una pesadilla para sus habitantes. Lo que debía ser una noche común y de diversión, como es habitual durante fines de semana, además, porque la fiesta no es una tradicional del país, se convirtió en un desorden que dejó heridas en el corazón de la ciudad. Sobre eso murmuraban y contaron sus residentes a reporteros de LISTÍN DIARIO en el día de ayer. “Fue una pesadilla”, expresó Andrés Figuereo. Y lo dijo así porque mientras estaba en su casa, tranquilo, rumbo a dormir y con sus hijos pequeños, varios desconocidos borrachos tocaron fuerte su puerta, como si no estaban ellos allí dentro, para que les diera acceso a su baño de manera tajante y casi obligatoria. También una mujer, cuyo nombre decidió reservarse ...
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